domingo, 10 de febrero de 2008
LA LIMPIA ACEQUIA – MOTIVO COSTUMBRISTA DEL DISTRITO DE VITIS
Embargado por un imperativo que anima a mi espíritu quiero resaltar en las páginas de un folklore digno de difundir y perennizar en el alma de cada vitisino y porque no decir en el ambiente de nuestra Patria.
La limpia acequia fiesta de raigambre popular, se realiza en el mes de junio de cada año, dando inicio a los trabajos de la comunidad
El aludido trabajo empieza desde la toma de la acequia llamado “LLUCHPE” a donde hombres y mujeres acuden presurosos y entusiasmados para ejecutar la limpieza y arreglo de la acequia. Cada uno de los trabajadores llevan sus respectivas herramientas, con los que animados por el licor que ofrece: el ALFERES trabajan incansablemente por el curso de la acequia hasta llegar al lugar denominado CHINCHAY COCHA. (Estanque construido a base de piedras y tierra aprovechando una hendidura que ofrece los terrenos de PALLAC PALLAC. Construido por los antiguos del VITIS AYLLU) en este lugar se dan el encuentro con la comparsa de bailarines que van de la población graciosamente disfrazados y al compás de las alegres notas del Pincullo y la Tinya, donde trabajadores y bailarines comparten de una animada fiesta mientras grupos de damas recogen flores propias del lugar para. ofrecer a los disfrazados llamados NEGRITOS quienes ejecutan las distintas mudanzas (compases) bajo el mando de un disfrazado diferente a ellos, llamado peculiarmente ENCAJE, quien lleva plumaje de aves propias de la selva, cascabeles, pantalón de color y cintas de variados colores que pende graciosamente desde el sombrero etc.
Ya en el paraje llamado “MATAHUAYCHA.” las esposas de los trabajadores y de los bailarines esperan con el almuerzo, donde se sirven en una meza larga compartiendo de los diferentes potajes y asemejando a un banquete campestre donde no deja de faltar las exquisitas humitas, la shajcta, el picante de cuy
La persona destinada a pasar la fiesta es el ALFERES, quien se encarga de presentar un árbol adornado de diversas clases de frutas y además debe entregar a la entidad el licor necesario para los gastos. Una vez concluido el almuerzo, todos se dirigen a la población en medio de una alegría indescriptible, donde las intrépidas señoras van entonando en lugres fijados por la tradición la música llamada el “JAYAHUAY” a cuyo final los danzarines lanzan huapidos característicos. Los negros se deslizan entre piruetas al compás de la música. Durante el camino al pueblo a cada instante se escuchan el sonar de cohetes y al llegar a la población prosigue la fiesta hasta entradas horas de la noche en la casa del Alférez y de las autoridades de la institución.
La limpia acequia de las sociedades de Tomas Ayllu y Cochas Ayllu sigue las mismas costumbres y en la misma oportunidad.
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